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Visión a largo plazo negativa

Las perspectivas para la industria solar y la fabricación de energía renovable en Europa son muy negativas si los productos chinos con precio menor al del mercado continúan inundando los mercados europeo y mundial.

 

Plan quinquenal

Las pretensiones chinas a largo plazo de convertirse en el líder mundial de la producción solar fotovoltaica quedan claras en su plan quinquenal actual. Un plan quinquenal es un elemento clave de la planificación central estatal implementado por primera vez en la Unión Soviética y otros países. El plan regula la asignación de recursos entre distintas industrias y establece normas para la redistribución. La República Popular China aplica planes centrales desde 1953. El XII Plan quinquenal de la República Popular China, vigente en la actualidad, es válido desde 2011 hasta 2015 y contiene un plan de sector específico para la industria fotovoltaica. Establece objetivos ambiguos:

 

  • Las empresas que trabajan con silicio producirán 50 000 toneladas al año y los fabricantes principales de células superarán la marca de cinco gigavatios. El gobierno espera que la mayor empresa fotovoltaica genere beneficios por valor de 100 000 millones de yuanes (más de 12 500 millones de euros) al término de este plan quinquenal. Además, está el requisito de que al menos el 50 % de los materiales utilizados en la fabricación deben proceder de China.
  • El Plan quinquenal también establece objetivos sobre los costes de producción para la próxima década. Los costes por kilovatio para fabricar un módulo, convertidos a euros, deben ser inferiores a 0,87 € por kilovatio para 2015. Para 2020, el objetivo es fabricar con un coste de tan solo 0,62 € por kilovatio. Puede parecer realista, pero no explica por qué ya se pueden adquirir módulos chinos por 0,47 € en Europa hoy en día.

 

Resulta obvio que el gobierno chino no va a abandonar con facilidad su plan de apoyar la producción solar fotovoltaica nacional en el futuro. China ya ha invertido una ingente cantidad de recursos en el plan fotovoltaico, y dispone de muchos más que asignar a fin de lograr los objetivos establecidos en el Plan quinquenal.

 

¿Monopolio chino en todas las energías renovables?

La industria solar fotovoltaica no es la única que tiene problemas. China también está poniendo en peligro a otros productores europeos de sistemas y materiales relacionados con la energía renovable, como los aerogeneradores. Si Europa no actúa ya, pronto dejará de existir una industria clave tras otra en esta región.

 

estas, el mayor fabricante de aerogeneradores de Dinamarca, tuvo pérdidas el año pasado por primera vez desde 2005. Su cuota de mercado ha caído del 28 % en 2007 a tan solo el 12,9 % el año pasado. Cuatro de los diez principales productores de aerogeneradores son ahora chinos, incluido el segundo, Goldwind. Fuente: Global Post, 7 de abril de 2012.

 

Dos fabricantes de aerogeneradores chinos están intentando lanzar una oferta pública de compra de acciones para el número uno, Vestas Wind Systems, según el diario danés Jyllands-Posten. El segundo fabricante de aerogeneradores de China, Xinjiang Goldwind Science & Technology Co, y Sinovel Wind Group han barajado esta posibilidad con una serie de banqueros corporativos tras una caída de las acciones de Vestas, según afirma el Jyllands-Posten, citando a financieros corporativos daneses sin identificar. Fuente: Reuters, 16 de abril de 2012.


¿Perspectivas poco favorables a largo plazo?

La República Popular China ha reconocido que las tecnologías medioambientales, especialmente la fotovoltaica, se encuentran entre las industrias de crecimiento más rápido. Mediante el uso de prácticas comerciales desleales, China está ahora intentando generar una cuota de mercado en Europa, y pronto podría darse una situación de cuasimonopolio en relación con la tecnología fotovoltaica. Si no se pone freno a esta tendencia, Europa podría perder su industria de crecimiento más rápido y la clave para una riqueza energética sostenible.

 

Perspectivas

    • Si Europa pierde su industria fotovoltaica, desaparecerán cientos de miles de empleos relacionados con la industria y el comercio. Ya que el empleo a veces es el argumento con más fuerza en política, se puede esperar que la aceptación de la promoción de esta tecnología se reduzca considerablemente en el ámbito político y público. Esto ralentizará la transición energética, en caso de no detenerla por completo; una situación devastadora para el objetivo de la UE de un suministro de energía sostenible y fatal para las personas, el medio ambiente y el clima.

 

    • Si la tecnología fotovoltaica solar abandona Europa en favor de la República Popular China, Europa sufrirá una nueva dependencia. La competencia desleal no es más que un medio para lograr un fin: si China se convierte de hecho en un monopolio, los precios terminarán por subir ya que, obviamente, la finalidad de crear esta nueva industria en China es generar beneficios en última instancia. La innovación también se verá afectada, ya que no existirán más aportaciones positivas por parte de la industria solar europea.

 

    • Los esquemas de financiación europeos para el uso de la energía solar continuarán fluyendo hacia China. Los desleales precios chinos son un motivo para muchos clientes para elegir productos chinos, por lo que la inversión realizada en los esquemas de financiación beneficia indirectamente a los productores chinos. De nuevo, esto podría llevar a una aceptación considerablemente menor de la política de los esquemas de financiación. De hecho, esto ya está ocurriendo y, en 2012, algunos países de la UE ya han reducido los esquemas de las tarifas de alimentación. Antes, los precios seguían a las tarifas de alimentación; ahora, son las tarifas de alimentación las que siguen a los precios.

 

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