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El coste de la falta de actuación de la UE

Si la Unión Europea no reacciona ante el comportamiento predador de los fabricantes de equipos solares chinos, se producirán efectos significativos en el medio ambiente, la economía y la sociedad:

 

    • Miles de personas perderán su empleo en Europa. Los afectados no solo serán los empleados con una sólida formación y altamente cualificados de las empresas fabricantes, sino también los investigadores y otros expertos que requieren habilidades especializadas. La UE conservará únicamente empleos no especializados relacionados con el transporte, la instalación y el mantenimiento. No obstante, incluso estos empleos estarían en peligro a largo plazo si China domina el mercado por completo.

 

    • Toda la inversión realizada para desarrollar las mejores tecnologías solares del mundo se perderá debido a China, lo cual incluye: grandes inversiones en investigación y desarrollo, educación académica de investigadores y formación de trabajadores cualificados en el campo de las energías renovables y las inversiones realizadas para construir fábricas totalmente automatizadas de primer orden.

 

    • Si la industria europea de fabricación de equipos solares fotovoltaicos deja de existir, no habrá esperanza para la reconstrucción de esta industria en la UE en el futuro. Esto se debe a las extremadamente altas barreras de entrada en el mercado (grandes inversiones en investigación e instalaciones), pero también al miedo a que un intento de este tipo quede aplastado directamente por las prácticas comerciales injustas de China.

 

    • Si China pasa a ser de facto un monopolio mundial, se producirá un efecto adverso en la innovación y la asequibilidad de todo el sector globalmente. Sin competencia no habrá incentivos para que China desarrolle nuevas tecnologías o precios más bajos.

 

    • Se supone que las energías renovables son una solución sostenible que permitirá a la UE no depender de las importaciones. Sin embargo, si los fabricantes de equipos solares fotovoltaicos y, probablemente, todos los fabricantes europeos de productos relacionados con las energías renovables desaparecen pronto, la producción de energía renovable en la UE pasará a ser completamente dependiente de las importaciones chinas.

      Las ingentes ayudas estatales están excluyendo a las empresas solares y eólicas europeas del mercado de las energías renovables chino, en palabras del jefe del gabinete del Comisario de Comercio de la UE, Karel De Gucht, que añadió que debería sopesarse el uso de acciones judiciales frente a las barreras comerciales. “Debemos emplear todas las herramientas a nuestra disposición para hacer frente a las barreras que distorsionan el mercado”, afirmó Marc Vanheukelen en una reunión en el Centro de Política Europea. Fuente: Euractiv, 21 de marzo de 2012.

 

    • Si Europa no reacciona, se enviará el mensaje claro al gobierno de China de que toleramos un comportamiento depredador del mercado y aceptamos perder nuestras industrias estratégicas en favor de China. China está ahora llevando a cabo una reestructuración y alejándose de su estado de productor de mano de obra barata de artículos textiles y otros productos simples a fin de convertirse en el líder mundial en las tecnologías más nuevas. Con los enormes recursos financieros que China tiene a su disposición, puede permitirse aplicar prácticas injustas y excluir a los competidores del mercado globalmente. La industria solar fotovoltaica es solo un ejemplo, pero las ambiciones de China seguramente no acaban ahí. Actualmente existen alrededor de 50 medidas de defensa comercial de la UE en vigor con respecto a los productos chinos. EU ProSun insta a la UE a no desistir en sus principios de competencia leal debido a la presión política o las amenazas de represalias por parte de China.

 

    • Si la UE acepta que China domine la fabricación de equipos solares fotovoltaicos (una industria en muy buen estado y globalmente competitiva), ¿cuál será el futuro de otras industrias europeas?

 

    • La UE tiene unos objetivos y unas normativas medioambientales muy estrictos; con los objetivos energéticos para 2020, la región es un modelo global de sostenibilidad. No obstante, si la producción solar fotovoltaica se deja completamente en manos de China, Europa basará de hecho sus normativas medioambientales en las importaciones de un país que no firmó el protocolo de Kioto, que tiene las emisiones de CO2 más elevadas del mundo y que no cumple los niveles de producción medioambientales.

 

China carece de regulación industrial y de niveles de producción sistemáticos: los gobiernos locales se apresuran en poner en marcha diversos programas de fabricación de equipos solares fotovoltaicos a fin de desarrollar nuevas industrias energéticas; para atraer las inversiones, los departamentos gubernamentales y los complejos industriales relevantes a veces reducen los requisitos de vertido de “tres tipos de desechos” y aplican las normativas medioambientales de forma ineficaz, además de que las instalaciones de tratamiento de la contaminación complementarias son inadecuadas. Estos factores contribuyen a los peligros medioambientales de la industria solar fotovoltaica. La demanda supera el suministro en la primera etapa del desarrollo de la industria del polisilicio y, por tanto, las empresas hacen caso omiso de las normativas medioambientales a fin de obtener más beneficios. En comparación con el resto del mundo, la industria solar fotovoltaica china se puso en marcha relativamente tarde, lo que significa que la capacidad y las instalaciones están todavía subdesarrolladas. Fuente: GREENPEACE, Informe “Unraveling the puzzle that is solar PV pollution”, marzo de 2012.